ASOCIACION LAICAL
"TODO LO PUEDO EN CRISTO-JESÚS"
El ser humano tiene las capacidades y potencialidades en modo incipiente, y así la creatividad, la espontaneidad y la posibilidad de amar, son capacidades en embrión que pertenecen a la especie humana y deben ser desarrolladas.
 
A. Maslow
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TEMAS DOCTRINALES
 
Estimado amigo/a. Este espacio es para compartir algunos temas de doctrina que son importantes en nuestra formación cristiana para defender con convicción nuestra fe, y responder con claridad  las grandes interrogantes del mundo actual. Así mismo nos pueden ayudar a preparar nuestros talleres, charlas, exposiciones, etc. para nuestro trabajo de pastoral.
 
 

EL PECADO

El pecado es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta; es faltar al amor verdadero para con Dios y para con el prójimo, a causa de un cariño malicioso a ciertos bienes. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana. Ha sido definido como ‘una palabra, un acto o un deseo contrarios a la ley eterna de Dios’ (S. Agustín; S. Tomás de Aquino)

El pecado es una ofensa a Dios: “Contra ti, contra ti sólo he pecado, lo malo a tus ojos cometí” (Sal 51, 6). El pecado se levanta contra el amor que Dios nos tiene y aparta de Él nuestros corazones. Como el primer pecado, es una desobediencia, una rebelión contra Dios por el deseo de hacerse “como dioses”, pretendiendo conocer y determinar el bien y el mal (Gén 3, 5). El pecado es así “amor de sí hasta el desprecio de Dios” (S. Agustín). Por esta exaltación orgullosa de sí, el pecado es totalmente opuesto a la obediencia de Jesús que realiza la salvación (Filp 2, 6-9).

En la Pasión, la misericordia de Cristo vence al pecado. En ella, es donde éste manifiesta mejor su violencia y su multiplicidad: incredulidad, rechazo y burlas por parte de los jefes y del pueblo, debilidad de Pilato y crueldad de los soldados, traición de Judas tan dura a Jesús, negaciones de Pedro y abandono de los discípulos. Sin embargo, en la hora misma de las tinieblas y del príncipe de este mundo (Jn 14, 30), el sacrificio de Cristo se convierte secretamente en la fuente de la que brotará inagotable el perdón de nuestros pecados.

La variedad de pecados es grande. La Escritura contiene varias listas. La carta a los Gálatas opone las obras de la carne al fruto del Espíritu: “Es fácil reconocer lo que proviene de la carne: libertad sexual, impurezas y desvergüenzas; culto de los ídolos y magia; odios, ira y violencias; celos, arrebatos, ambiciones, divisiones, sectarismo y envidias; borracheras, orgías y cosas semejantes. Les he dicho, y se lo repito: los que hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios”. (Gál 5,19-21; Rom 1, 28-32; 1 Cor 6, 9-10; Ef 5, 3-5; Col 3, 5-8; 1 Tm 1, 9-10; 2 Tim 3, 2-5).

 
 
CLASES DE PECADOS
 
HAY DOS CLASES DE PECADOS: MORTAL Y VENIAL.

EL PECADO MORTAL SE DIFERENCIA DEL VENIAL, EN QUE EL MORTAL ES GRAVE Y EL VENIAL ES LEVE.

No es lo mismo cometer un adulterio -que siempre es grave-, que decir una mentira que puede no tener importancia.

El pecado grave rompe nuestra amistad con Dios. El pecado venial, no. Pero la enfría.

 
 

Los efectos del pecado mortal son: perder la amistad con Dios, matar la vida sobrenatural del alma, y condenarnos al infierno, si morimos con ese pecado. Esto limitándose a los bienes espirituales.


Pero aun en los bienes naturales, ¡cuántas enfermedades, cuántos encarcelamientos, cuántas ruinas, cuántas desgracias de familia no tienen otro origen que un pecado contra la Ley de Dios!

Una mancha de grasa en una prenda de vestir nueva es motivo suficiente para que la cambies. Si tienes la cara sucia, te lavas inmediatamente, porque así no puedes presentarte en ninguna parte. ¿Y no te da vergüenza que tu alma sea desagradable a Dios y a la Virgen?


Una piedrecita en el zapato no te deja en paz hasta que logras quitártela, ¿y cómo puedes tener tranquilidad con un pecado mortal en el alma?

Los efectos del pecado venial son: poner enferma la vida sobrenatural del alma, y disponernos para el pecado mortal.

El pecado venial es una transgresión (atropello) voluntaria de la ley de Dios en materia leve.


Una tos pequeña, pero descuidada, puede llevar a la sepultura. Un punto negro en un diente no es nada, pero si no se lo enseñas al dentista, pronto todo el diente quedará dañado, y hasta puede ser necesaria la extracción.

Un pecado que en sí es leve, por ser la materia leve, puede ser grave:

a) Si el que lo comete cree, por error, que es grave: robar un sol.

b) Si se comete con fin gravemente malo: insultar a otro para que reniegue.

c) Si se hace a otro un daño grave o se pretende hacerlo, o se es causa de grave escándalo: parejas pecando en público.

d) Si al cometerlo, se expone uno al peligro próximo de pecar gravemente: entrar por curiosidad en un new club.

e) En algunos casos especiales, en que se acumulan las materias, como ocurre en algunos robos pequeños repetidos con cierta frecuencia.

“Los límites entre el pecado mortal y el venial varían de persona a persona, y hasta en la misma persona varía de una vez a otra. En efecto, la persona no siempre presta la misma atención, ni se da la misma cuenta, de la gravedad de sus acciones frente a la voluntad de Dios”.

 

LA MISERICORDIA DE DIOS

Parábola del hijo pródigo - Lc 15,1132

Hay tres personajes en esta parábola. El Padre representa a Dios y el hijo mayor al fariseo. Pero ¿quién es el hijo menor: el pecador o, más bien, el hombre? El hombre busca su libertad y muchas veces piensa que Dios se la quita. Empieza por alejarse del padre, cuyo amor no ha entendido y cuya presencia se le hace pesada. Después de sacrificar esa herencia, cuyo precio no conoce, se deshonra a sí mismo y se hace esclavo de otros hombres y de obras vergonzosas (para un judío, el cerdo era el animal impuro).

Pero el hijo vuelve. Habiendo tomado conciencia de su esclavitud, se convence de que Dios le reserva una suerte mejor, y emprende el camino de regreso. Al volver descubre que el Padre es muy diferente de la idea que de él se había formado, pues lo estaba esperando y corre a su encuentro; lo restablece en su dignidad, borrando el recuerdo de la herencia perdida. Y se celebra el banquete del que Jesús había hablado tantas veces.

Al final comprendemos que Dios es Padre. El no nos ha puesto en la tierra para cosechar méritos y premios, sino para descubrir que somos sus hijos. Porque, de hecho, nacimos pecadores; desde los orígenes de nuestra vida nos dejamos llevar por nuestros sentidos y por los malos ejemplos del ambiente en que nos hemos criado. Más aún, hasta que Dios no ha tomado la iniciativa de descubrirse a nosotros, nos es imposible pensar en una libertad que no sea independizarnos respecto a él.

Dios no se sorprende de nuestras maldades, pues al crearnos libres aceptó el riesgo de que cayéramos. Y a todos nos acompaña en nuestra experiencia del bien y del mal, hasta que pueda llamarnos hijos suyos, gracias a su único Hijo, Jesús. Dice el hijo: Padre he pecado contra Dios y ante ti. El pecado va “contra” Dios, porque ofende la verdad y la Santidad del Único Dios. Pero él es también Padre, y por más que el hijo peque, lo perdona. Pero el hijo mayor, el hombre irreprochable, no entendió nada de todo esto. Sirve con la esperanza de ser premiado o, por lo menos, de ser reconocido superior a los demás, y por eso no puede participar en la fiesta de Cristo, porque en realidad no sabe amar.
 
 
 
 

DOGMAS SOBRE LA SANTÍSIMA VIRGEN

1.- La Inmaculada Concepción:

El Papa Pío IX, en la Bula Ineffabilis Deus, del 8 de Diciembre de l854 definió solemnemente el dogma de la Inmaculada Concepción de María.

"Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles".- (Dz. 1641)

a) María desde el primer instante que es constituida como persona en el seno de su madre, lo es sin mancha alguna de pecado, (pecado original).

b) Cómo fue concebida sin pecado:

1.- Ausencia de toda mancha de pecado.

2.- Llena de la gracia santificante.

3.- Ausencia de la inclinación al mal.

c) Este privilegio y don gratuito le fue concedido sólo a la Virgen y a nadie más, en atención a que había sido predestinada para ser la Madre de Dios.

e) En previsión de los méritos de Cristo porque a María la Redención se le aplicó antes de la muerte del Señor.

Génesis 3, 15 "Establezco enemistad..."

Lucas 1, 28 "Dios te salve, llena de gracia."

Lucas 1, 42 "Bendita tú entre las mujeres..."

2.- María Madre de Dios:

El Concilio de Éfeso, del año 431, siendo Papa San Clementino I (422-432) definió solemnemente que:

"Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema." Dz. 113.

Muchos Concilios repitieron y confirmaron esta doctrina:

·        Concilio de Calcedonia Dz. 148

·        Concilio II de Constantinopla Dz. 218, 256.

·        Concilio III de Constantinopla Dz. 290.

María genera a Cristo según la naturaleza humana, pero quien de Ella nace, es decir, el sujeto nacido, no es una naturaleza humana, sino el supuesto divino que la sustenta, o sea, el Verbo.

De ahí que el Hijo de María es propiamente el Verbo que subsiste en la naturaleza humana, María es verdadera Madre de Dios, puesto que el Verbo es Dios.

Cristo: VERDADERO DIOS VERDADERO HOMBRE

·        "He aquí que una Virgen concebirá..." (Isaías 7, 14)

·        "He aquí que concebirás..." (Lc. 1, 31).

·        "Lo que nacerá de Ti será..." (Lc. 1, 35).

·        "Envió Dios a su Hijo nacido..." (Gál. 4, 4).

·        "Cristo, que es Dios..." (Rom. 9, 5).

3.- La Asunción de María

El Papa Pío XII, en la Bula Munificenlissimus Deus, del 1º de Noviembre de 1950, proclamó solemnemente el dogma de la Asunción de María al cielo:

"Pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumpliendo el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste". Dz. 2333.

La Virgen María fue asunta al cielo inmediatamente que acabó su vida terrena, su cuerpo no sufre ninguna corrupción; como sucederá con todos los hombres que resucitarán hasta el final de los tiempos, pasando por la descomposición.

Lo esencial del dogma es: que la Virgen fue llevada al cielo en cuerpo y alma, con todas las cualidades y dotes propias del alma de los bienaventurados e igualmente con todas las cualidades propias de los cuerpos gloriosos.

Se entiende bien todo al recordar:

1) María fue exenta de pecado original y actual.

2) Tuvo la plenitud de la gracia.

Fundamentos de este dogma:

·        Desde los primeros siglos fue un sentir unánime de la fe del pueblo de Dios, de los cristianos.

·        Los santos Padres y Doctores manifestaron su fe en esta verdad:

·        San Juan Damasceno s. VII: "Convenía que aquella que en el parto había conservado íntegra su virginidad, conservara sin ninguna corrupción su cuerpo, después de la muerte."

·        San Germán de Constantinopla s. VII: "Así como un hijo busca estar con la propia madre, y la madre ansia vivir con el hijo, así fue justo también que Tú, que amabas con un corazón materno a tu Hijo, Dios, volvieses a Él.

- El fundamento de este dogma se desprende y es consecuencia de los anteriores.

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 BENEFICIOS DE LA RISA

Los sicólogos y médicos que han estudiado el fenómeno de la risa están de acuerdo en afirmar que es benéfica no sólo en el aspecto sicológico sino fisiológico. 

Entre otros beneficios citan los siguientes:

1. Fortalece los pulmones.

2. Despeja el sistema respiratorio.

3. Es un escape emocional saludable.

4. Es un medio de descarga de la energía superflua.

Una persona sana, saludable, ríe. Los que no ríen pueden estar aquejados de alguna perturbación física o mental. Por lo demás se dice que la risa es una válvula de escape para la agresividad y por consiguiente tiene un gran valor terapéutico.